martes, 23 de diciembre de 2014

La Rueda

Mi rueda sigue en la UCI esperando su turno para la operación. Gracias a Cicles que me ha prestado su rueda delantera puedo seguir saliendo.

Agresiva KTM con la RedMetal Zero
El día del intercambio ya me sorprendió la ligereza de la Fullcrum Red Metal Zero. La mia, Red Metal 3, ya es ligera, pero la Zero es el colmo. La rueda viste radios planos y en menor número. El logo en blanco sobre negro y rojo le da un aspecto más pro. Y su comportamiento rodando es perfecto.

El aspecto de la bici con esa rueda es impresionante. Creo que voy a romper la de atrás a ver si Cicles me presta la suya también...


Can Calopa de Dalt, con la Mola a la izquierda, y ampliando la foto las montañas de Nuria nevadas al fondo.



Nocturna

Él se dedicaba al jet free style, era un conocido deportista de primer nivel. Ella, su prima, era ingeniero free lance experta en diseño y nuevos carburantes para los propulsores que usaban las jet bikes que ofrecía sus servicios a las primeras marcas mundiales. Ambos disfrutaban de su afición a la bicicleta en su tiempo libre. Les gustaba enseñarles sus progresos al abuelo. Aficionado a la bicicleta y practicante empedernido mientas la salud se lo permitió, disfrutaba de las conversaciones con sus nietos.

- ¿Qué es lo que ocurrió, abuelo? Nunca nos has hablado de ello - Se cumplía otro aniversario, pero las imágenes no se volvieron a emitir y a la noticia se le daba un escaso relieve en televisión y prensa.

No le gustaba recordar lo sucedido. A pesar de los no pocos años transcurridos el recuerdo de sus amigos seguía muy vivo en su memoria. Cada vez que lo recordaba quedaba sumido en la tristeza y la rabia. El hecho de haber podido ser unos de los desafortunados del grupo que sufrió el ataque le hacía sentirse culpable, y aunque sabía que de ninguna manera era responsable no dejaba de sentir esa terrible carga por no haber estado allí. Aunque sabía que nada hubiera podido hacer.

Su horario de trabajo no le había permitido aquél día acudir a la cita para disfrutar de otra de las salidas nocturnas de las que tanto gustaba. El plan, como de costumbre, era hacer alguna ruta por Collserola. Sus pistas y senderos eran conocidos por todo el grupo, y su situación la ideal, cerca de sus lugares de residencia. Todos llegaban con sus potentes focos delanteros y pilotos traseros, y alguno que otro con su cámara de vídeo preparada para registrar algún emocionante tramo a la luz de los focos. El grupo variaba en número en cada cita. La de aquella noche fue de las más numerosas.

Aquél día encontraron a unos jabalíes en medio del sendero bloqueándoles el paso. Desde luego era habitual encontrarse con ellos; algunas veces los animales corrían en dirección contraria entre la vegetación, otras ni se inmutaban y permanecían a un lado ajenos al paso de los ciclistas, y otras se apartaban discretamente. Estaban más que acostumbrados a la presencia humana. Aquel día en cambio el grupo no se apartó ni se echó a un lado. Entre bromas grabaron las imágenes, las que se habían emitido en todos los canales de televisión de todo el mundo, en todos los periódicos digitales. Les pedían entre risas que se apartaran para dejarles pasar. Las últimas palabras que se oyen en el vídeo resuenan todavía en su cabeza: "cuidado que el grande se gira...". Después de eso la oscuridad...

La noticia recorrió todo el planeta. Los ciclistas habían sido atacado por un grupo de jabalíes en pleno parque de Collserola, la extensa sierra que encerraba Barcelona entre ella y el mar. Cuando los cuerpos de seguridad ciudadana acudieron en busca del grupo, tras ser alertados casi de madrugada por sus familiares, y dieron con el lugar donde habían desaparecido, no dieron crédito a lo que vieron. Las bicicletas permanecían tiradas en medio del sendero, algunas mochilas y objetos personales, pero de los cuerpos de los ciclistas sólo quedaba el rastro que habían dejado tras ser arrastrados entre la maleza hacia algún escondido lugar. Éste se perdía en un claro del monte, donde había sido borrado a conciencia y se hacía imposible seguirlo. Se usaron perros rastreadores, equipos de búsqueda entre los forestales y bomberos de las poblaciones cercanas, incluso medios aéreos, pero jamás se encontraros los cuerpos. A partir de aquél día no fueron vistos más jabalíes en Collserola, en ningún
rincón del parque, a pesar de que había numerosos rastros de su paso por todas partes. Patrullas de forestales y cazadores recorrían día y noche la sierra en su busca, pero nunca más fueron vistos.

- Fue así como la gente dejó de acudir a Collserola a hacer deporte, pasear o disfrutar de las vistas sobre Barcelona. Se convirtió en el lugar salvaje que hoy es y que ya nadie puede visitar.

Los gobernantes quisieron, cada uno a su manera, sacar provecho de la situación. Unos pretendieron crear un gran parque temático, talando grandes zonas de bosque y allanando colinas para construir hoteles de lujo y enormes centros de ocio y deporte, e incluso un aeropuerto para aviones de pequeño tamaño junto a una urbanización de lujo: en un entorno así y con las grandes infraestructuras planeadas no podría en ningún caso sobrevivir la fauna salvaje.

Otros querían preservar a toda costa la zona y crear actividades en la naturaleza guiadas por expertos en el medio natural, con grupos numerosos de excursionistas aficionados, trenes turísticos, rutas en 4x4, circuitos cerrados para bicicletas, teleféricos para disfrutar de paseos aéreos sobre los bosques y enormes miradores panorámicos con los suelos de cristal.Y también cristal para los muros transparentes y poder así avistar la fauna salvaje de forma segura, si es que alguna vez volvía a aparecer donde quisiera que estuviese.

- El resto ya lo sabéis. El pánico se apoderó de la población y ya nunca más nadie volvió a visitar la sierra; los habitantes abandonaron sus casas y nadie volvió a circular por sus carreteras ni caminos. El parque del Tibidabo y la Torre de Collserola se abandonaron, y ahora sólo se adivianan bajo esa espesa capa de vegetación que las cubre. Las autoridades decidieron aislar la montaña y levantaron los grandes muros que la rodean, y definieron el perímetro de seguridad que bajo ningún concepto podemos traspasar. Desde entonces vivimos de espaldas a la montaña, temerosos de pasar junto a ella. Y yo preguntándome día a día que fue de mis amigos y qué extraño conocimiento adquirieron los jabalíes para comportarse de esa manera y expulsar al hombre de Collserola.


video


lunes, 8 de diciembre de 2014

La confianza

Puigmadrona, La Mola al fondo
La confianza es la esperanza firme que se tiene de alguien o algo; la seguridad en uno mismo. Pero también la presunción y vana opinión de sí mismo (definiciones de la RAE). La confianza nos ayuda a enfrentarnos a las dificultades y superarlas, o por lo menos intentarlo. A no quedarnos atascados ante cualquier inconveniente y a emprender cualquier aprendizaje o actividad. La confianza que depositamos en los demás es positiva para su amor propio y para sentirse valorados. Pero la confianza tiene también un lado negativo, que nos lleva a reducir la atención y a pensar que ya tenemos todo el trabajo hecho cuando todavía nos queda un trecho para conseguirlo.

El día empezó regular. La noche antes había hecho todos los preparativos: hinchar las ruedas, engrasar la cadena, revisar los frenos, preparar el plátano, la barrita y el agua, poner las pilas al GPS para registrar la ruta e incluso, esta vez, llevar la cámara de fotos; el despertador preparado a las 7 en punto. Por la mañana miro la hora al despertarme, las 7:45. Ya no llego: olvidé presionar el botoncito para activar la alarma. Me levanto y me planteo qué hacer, un poco disgustado por perderme la salida de hoy con el resto del grupo. Durante el desayuno decido irme por Collserola hacia el Puig Madrona. Hace frío, 5º; pero el día es espectacular, brillante y muy despejado.


La ruta transcurre sin mayores problemas; después de las últimas lluvias el terreno está perfecto. En las zonas hombrías hay que ir con cuidado porque las rocas y las raíces están muy resbaladizas. Tomo una ruta que me llevará hacia la Creu d'Olorda, sigo hacia el Paiol, asciendo al Puig Madrona, desciendo hacia Valldoreix para dirigirme tras una subida y luego otra fuerte bajada hacia La Rierada; por la Siberia hasta la carretera para tomar la pista a Can Pascual, descenso por sendero y en Can Cuiás hacia Sant Just por la última trialera del día. Ya en la pista estoy pensando en la cervecita que me espera en casa, y en no sé cuantas cosas más... supongo. El caso es que en una tramo llano, en el que se va bastante rápido porque se sale de una bajada, con el suelo húmedo pero perfecto para rodar, con escasos baches... se me va la mano izquierda del manillar y salgo disparado por delante de la bici cayendo de espaldas y deslizándome, como un escarabajo panza arriba,sobre la pequeña mochila, con la bici detrás mío.

Sant Pere Mártir y la desembocadura del Llobregat
 Me quedo en el suelo unos segundos, medio aturdido por la caída y preguntándome qué ha pasado. Cuando me incorporo noto algunos golpes pero nada importante. Levanto la bici y miro si hay algún desperfecto, lo primero es lo primero. La rueda delantera no gira, está descentrada; la desmonto y veo que hay 4 radios rotos y el aro está completamente deformado, de tal manera que cuando la monto de nuevo toca con la suspensión, y claro, no gira. Nada que se pueda reparar en ese momento y por lo tanto hay que volver andando a casa, unos 4 kms. Unos larguísimos 4 kms. Tengo que llevar la bici levantada apoyada en la rueda de atrás, un largo "caballito"; a medida que voy andando los brazos empiezan a quejarse por el peso de la bici, que aunque ligera no es para llevarla así durante casi una hora; y empiezo a notar los golpes de la caída que van saliendo. Algunos ciclistas me preguntan si quiero una cámara, piensan que he pinchado. Otros pasan de largo y alguno comenta "mira, éste ha pinchado".

La rueda y sus radios partidos
Estaba ya cerca de casa, daba por finalizadas las dificultades de la ruta, iba ya pensando en la cerveza fría y en no sé cuantas cosas más... supongo. Y el punto de tensión y atención necesarios se había esfumado. El día después queda la incertidumbre por saber cómo quedará la rueda tras cambiar los radios; y los golpes repartidos por diversas zonas del cuerpo que poco a poco han ido apareciendo. La confianza... que mala que es a veces. Aún así ha salido un respetable duathlon: 41 kilómetros en bici, 4 andando y 1400 mts de desnivel.


lunes, 24 de noviembre de 2014

El Purgatorio



Salida con el objetivo de ascender hasta La Clota en el macizo del Garraf por el Purgatorio, una pista que asciende en fuerte pendiente desde Gavá. La Clota es un llano desde el que es posible tomar diferentes caminos para recorrer el macizo del Garraf.
Castell d'Eramprunyá
La ruta parte de Cornellá de Llobregat para dirigirse por carretera hasta Sant Boi de LLobregat, desde donde se toma la pista que sube a la ermita de Sant Ramón (conato de pinchazo del blogger, hinchado de rueda y el líquido del tubeless hace el resto). Antes de afrontar la fuerte rampa hacia la cima se desvía para, por los caminos de la ladera del Montbaig, llevarnos a cruzar la riera de Sant Climent (1ª caída de ¿te has hecho daño? saliendo por encima del manillar). Tras recorrer un corto tramo de la carretera a Sant Climent de Llobregat se toma el desvío hacia la pista que sube junto a la riera de Salom, bastante poblada por ciclistas  y con un numeroso grupo de cazadores tomando el desayuno antes de empezar la actividad (recogemos al cuñado). Seguimos ascendiendo por pista hasta llegar a un desvío a la izquierda, cerrado por una cadena, (2a caida de ¿te has hecho daño?
saliendo por encima del manillar) para descender por un rápido sendero. Estamos siguiendo un tramo del GR-92. De nuevo en una pista que pronto se abandona para afrontar un ascenso técnico por otro revirado sendero que llevará no poco trabajo superar. Tras cruzar la carretera de Gavá a Begues se sigue una pista que se deja en el depósito de agua Dipósit Vell de la Sentiu para seguir por una trialera que discurre entre los postes eléctricos; un par de veces habrá que bajar de la bici para superar algún escalón, pero son escasos metros.

Siguiendo hacia Can Vinyes llega la subida conocida como el Purgatorio, zona de peregrinaje ciclista, a la sombra de Les Agudes (el frutero ha partido un pasador de la suspensión trasera y no tiene más remedio que volver; ¿te has hecho daño le acompaña). Durante la fuerte ascensión hay algún llano y un corto tramo de bajada que permiten recuperar fuerzas, pero la subida final hasta La Clota vuelve a ser algo dura (en La Clota el bajador dice no estar hoy al 100% y toma el camino sencillo para volver; el recuperación progresiva le acompaña que el accidente de moto está todavía reciente).
Desde aquí se sigue por el sendero, técnico y difícil, que conduce hasta la pista que lleva al Castell d'Eramprunyá; una vez en ella en lugar de dirigirse a él se toma hacia la derecha hasta llegar al camino que acabará de nuevo en Can Vinyes. Es una salvaje trialera llena de escalones de roca, piedras, arena y raíces que obliga a dar todo con las piernas y los brazos; hay tramos vertiginosos y otros que se requiere de buen equilibrio para superarlos. Un castigo físico para los ciclistas y para las bicis. Es un sendero largo (hasta que nos caigamos dice el cuñado) que hacemos prácticamente sin parar e intentando no poner el pie en el suelo; sólo en un par de sitios tenemos que bajar de la bici. Hay que ir tan atento a lo que tenemos delante que pasamos algunos obstáculos sin ver la trazada que hay que hacer luego, y eso en un par de zonas peligrosas nos hace bajar de la bici. En el recorrido se encuentran restos de una masía y algún puente, y muros de lo que debería ser el camino años atrás o márgenes de cultivo: no hay tiempo para mirarlo con detalle y no queremos parar; a pesar de ser una bajada lenta , trialeando, la adrenalina nos lleva en volandas. Vale la pena planear una excursión a pie por esta zona.

Al llegar a Can Vinyes nos encontramos eufóricos, hemos compartido una gran bajada y comentamos, entre bufidos, lo complicados que eran algunos pasos y cómo hubiéramos quedado si llegamos a caer. El camino de vuelta es prácticamente por el mismo sitio que por dónde hemos venido (el cuñado nos deja en Gavá). Algún que otro sendero para variar y bajada por la riera de Sant Climent para evitar la carretera.

La ruta es difícil por el nivel técnico de algunos senderos, y en especial los que se hacen de subida, pero sobre todo por el tramo desde La Clota hasta Can Vinyes. Hay que tener cuidado en ese camino y, si no se conoce, evitar ir sólo si se quiere recorrer entero ya que es algo arriesgado, a pesar de que no es un lugar solitario y es fácil encontrar otros ciclistas o senderistas y "runners".

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Serra de Catllaràs

Los protagonistas
La sierra de Catllaràs, en el prepirineo de la provincia de Barcelona, está situada entre Guardiola de Berguedà y Ripoll. Está incluida en el Pla d'Espais d'Interès Natural (PEIN) de Catalunya por la riqueza natural y ecológica de su entorno y su belleza. La ruta se inicia en La Pobla de Lillet, población unida a la industria del carbón y cemento; el carbón que se extraía de la sierra era transportado a la fábrica de cemento en Castellar de N'Hug a mitad del siglo XX. Viendo y paseando ahora por estos parajes parece inverosímil que hubiera actividad industrial por esta zona, aunque La Pobla de Lillet conserva edificios de la colonia que había en su núcleo urbano.

La Pobla de Lillet al atardecer
La ruta transcurre por algunos de los lugares más interesantes y emblemáticos de la sierra, como el pla de Joc de Pilota, la roca del Joc o la roca de Catllaràs, el xalet del mismo nombre o el mirador la Roca de la LLuna. La señalización durante todo el recorrido es impecable; carteles indicadores y marcas de GR y PR bien conservadas. Aunque llevábamos el track en el GPS no tuvimos que consultarlo en ningún momento; sólo con el mapa y la ayuda de los diferentes hitos fuimos completando la ruta. En los momentos de duda de todas maneras siempre va bien saber el punto en el que nos encontramos y la altura, para situarnos en el mapa.

Cima de El Pedró
Partimos del pueblo con una temperatura considerablemente fresca, pero el camino frente a nosotros justo donde hemos aparcado el coche empieza ya ascendiendo, así que no perdemos el tiempo en ponernos demasiada ropa de abrigo, y mucho menos mi compañero Alex que al cabo de poco ya está en manga corta y los pantalones arremangados.Seguimos el GR 4 por el mismo cordal de la sierra de Falgars entre el bosque, un bonito sendero que nos llevará hasta el santuario de la Mare de Déu de Falgars, donde paramos a echar un vistazo; un bonito rincón, al que se puede llegar por carretera, decorado con los colores de la primavera frente a las montañas de la sierra del Cadí-Moixeró, cubiertas por las nubes.Desde aquí seguimos por el GR 4 dejando a nuestra derecha el GR 4.2, hasta que llegamos a la Roca del Catllaràs, una poderosa y fotogénica roca de un importante tamaño en un prado que en su parte sombría conserva todavía el rocío helado. Aquí encontramos varios carteles que indican diferentes caminos, pero siguiendo por el prado y traspasando la puerta de un cercado se asciende hasta el Pedró, de 1765 mts. La cima está coronada por un vértice geodésico y debido a la niebla no tenemos vista alguna, así que tras echar un vistazo al mapa volvemos hasta le Roca para tomar de nuevo el PR C-52, ante la mirada de los caballos que pastan en el prado del collado.

Serra d'Ensija y Pedraforca desde Roca de Joc.
Desde aquí la ruta cambia de paisaje. Se suceden algunos prados y vemos entre los árboles grandes rocas, hasta que llegamos a un estrecho collado entre el bosque, de escasa altura, que nos deja en el llano Joc de Pilota. Es un lugar acogedor entre un bosque de pinos espectacular con algunas hayas en las zonas más sombrías; nos hacemos las fotos de rigor en una haya monumental marcada en el mapa como tal. Antes de dejar el prado por el PR seguimos unos hitos de piedra que sospechamos llevan a la cima de la Roca de Joc, o de la Devesa Llosana en otros mapas, y efectivamente vamos a dar a su cima por un corto sendero entre hayas y boj y una sencilla y corta trepada. Su cima es un mirador inmejorable, nos llevamos una alegría inesperada; tras seguir prácticamente toda la ruta entre el bosque este mirador es una sorpresa muy agradable. Tenemos la Serra d'Ensija, el Pedraforca y el Comabona en el Cadí hacia el Oeste; frente a nosotros se alza el Moixeró, que aunque cubierto de nubes adivimanos de vez entre ellas Penyes Altes y Tosa d'Alp; hacia el Norte se divisa Castellar de N'Hug, y siguiendo hacia el Este avistamos el Puigmal y la Sierra Cavallera con el Taga. A pesar de las nubes el paisaje es impresionante, nos quedamos un buen rato mirando y haciendo fotos. La cumbre tiene una cruz, con la inevitable bandera "indepe", una virgen y un piolet. Vemos el Pedró tras nosotros hacia el Sur, más alto, pero ésta cima nos ha satisfecho mucho más.

Pedraforca y Costabona a su derecha
El próximo objetivo es la Roca de la Lluna, que alcanzamos siguiendo sin más complicaciones el PR por el bosque. Es un mirador "urbanizado"; escaleras, vallas hechas con troncos, el panel explicativo de la panorámica y un pequeño merendero. Las vistas son prácticamente las mismas que desde la Roca de Joc pero desde menos altura, con el valle y La Pobla de Lillet a nuestros pies. Tras comer en el mirador nos dirigimos hacia el PR de nuevo para ya descender definitivamente hacia el pueblo. Antes pasaremos por el Xalet de Catllaràs; casa de colónias en desuso que anteriormente fue residencia para los trabajadores de las minas de carbón. Y luego otra sorpresa; un llano a los pies del derruído Castillo de Lillet que nos recibe con unos colores otoñales que nos dejan también un buen rato boquiabiertos contemplando el paisaje. El llano está cerrado hacia el Sur por los riscos de Castellsec, con su ladera verde pero salpicada de ríos ocres y rojizos de las hayas y robles. Tras el momento contemplativo reanudamos la marcha para llegar a la circular y pequeña ermita de Sant Miquel, y un poco más abajo al formidable santuario de Santa María de Lillet.
Baño de otoño

Una pista nos deja al cabo de escasamente un kilómetro en el pueblo. Es hora de la cervecita y echar un vistazo a las fotos, valorar y comentar la ruta y estar pensando ya en la siguiente por la zona. Un descubrimiento para ambos el Catllarás que nos deja con ganas de volver. Desde luego mirando el mapa vemos que hay muchas posibilidades, así que seguro que regresamos.

- Oye... y con tanta pista y senderito por aquí salen buenas rutas en BTT...
- Claro, por aquí ya hacen una pedalada, y había señales de un recorrido del centro BTT. ¡La próxima venimos con las bicis!




El siempre especial Pedraforca

martes, 18 de noviembre de 2014

Por Berga

Antigua fotografía del Santuari de Queralt

Berga se encuentra en la comarca del Berguedà en la provincia de Barcelona, situada a los pies de la sierra de Queralt, puerta de entrada a una zona montañosa donde encontraremos las sierras de la Figuerassa, Serra d'Ensija, Rasos de Peguera, macizo del Pedraforca, Picancel, Catllaràs y más allá el Parc de Cadí - Moixeró.  Su situación es ideal para iniciar excursiones tanto a pie como en bicicleta, carretra o BTT. Se organizan un buen número de pruebas deportivas en Berga y en las poblaciones cercanas; y dispone de un patrimonio cultural e histórico muy rico: sólo hay que pasearse por sus calles para darse cuenta. La fiesta de La Patum está declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco.

A pesar de lo anteriormente expuesto, que no por ello, repetimos esta ruta por la zona. La idea era hacer otra no muy lejos de allí, pero en lugar de dirigirnos por la carretera hacia Rasos de Peguera tomamos la de Solsona; cuando nos dimos cuenta dimos media vuelta y decidimos hacer esta excursión que ya conocíamos. Teníamos ganas de andar y descansar de coche.

El recorrido forma parte de la carrera popular Berga - Rasos de Peguera - Berga. Se asciende por la Sierra de la Figuerassa en tramos con fuerte pendiente hasta el mirador de La Figuerassa, con espléndidas vistas hacia el Pantá de la Baells, el Catllaràs, Picancel y más allá. Se recorre el sendero que prácticamente trascurre por todo el cordal de la sierra, orientados hacia el sur y con vistas hacia el valle, hasta descender a la ermita de la Mare de Deu de Corbera.
Moixeró, Tosa d'Alp y a la derecha el Puigmal
Aquí tomamos el sendero de la derecha que ascenderá de forma pronunciada hasta el Coll de Tagast y el Pla de la Bassa (o de la Cresta). Es un lugar con panorámicas vistas hacia el valle, hacia el camino que hemos remontado y la ermita de Corbera y la masía derruida de Can Déu. Y a lo lejos Montserrat, el Montseny, La Mola e incluso Collserola y el reflejo del mar. Día perfecto con una gran visibilidad.

Iniciamos el descenso, entre fósiles si nos fijamos en algunas rocas en el suelo, hacia la Font de Tagast y de nuevo a la ermita, para desviarnos por el PR que nos llevará a Espinalbet, donde cruzaremos la carretera y empezaremos a remontar por obaga la bonita sierra de Queralt hacia el santuario del mismo nombre.

Fósiles marinos. 1900 mts.
El camino es espectacular en esta época otoñal; es una zona de hayas que ya lucen su color ocre antes de perder las hojas, formando una alfombra en el suelo. La humedad, las rocas y el resto del bosque completan el decorado. Cuando llegamos al santuario damos un rápido vistazo, ya que lo conocemos de nuestra anterior visita y queremos esta vez pasar por la pequeña y enriscada ermita de Sant Pere de Madrona, a la que se llega por un camino entre una canal con considerable pendiente. Situada en el extremo de un risco domina todo la Baga de Queralt, el estrecho y húmedo valle entre la sierra de La Figuerassa y la de Queralt. Y frente a nosotros, a más altura y ocupando todo el ancho de la cresta se encuentra el santuario de Queralt que hemos dejado atrás. Desde aquí la visión del mismo es espectacular; realmente no puede ser más ancho porque no hay sitio material para que lo sea.
Otoño
Ahora sólo queda bajar hacia Berga en un sencillo descenso por el trillado sendero, dar un paseo por las viejas calles del casco antiguo y descansar en una terraza con una cerveza bien fría... o un café para el que tenga que conducir de vuelta. A pesar de no ser la excursión que teníamos planeada hemos disfrutado de un día espectacular entre un decorado otoñal que tenemos que seguir aprovechando; dentro de poco estaremos en pleno invierno y los colores rojizos dejarán paso a los grises de los árboles desnudos. No por ello menos llamativo; y la nieve pronto dará otro color y encanto a otros muchos lugares.

martes, 11 de noviembre de 2014

Trail running por el Montbaig

El auge del trail running se contagia. A pesar de que me he resistido a correr, al final he caído; aunque de forma moderada, suave y ocasionalmente. Cuando tenemos poco tiempo para salir en bici, o no podemos cargar con ella cuando salimos fuera, el trail running es una buena opción para seguir haciendo deporte sin demasiadas complicaciones. Y como su nombre indica, por caminos es mucho más divertido y menos agresivo que hacerlo por asfalto; y el hecho de encontrar desniveles cuando lo practicamos en el monte lo hace más exigente.

Cima del Pi de Can Cartró
Aprovechando unas gestiones en Sant Boi, he cargado con mis zapatillas, las mallas cortas y un cortavientos y he decidido recorrer unos parajes que ya conozco de mis rutas en BTT. Así que he ascendido a Sant Ramón, y camino de Sant Antoni he encontrado un sendero que ascendía a El Pi de Can Cartró. Visto que a Sant Antoni no iba a llegar he subido a esta colina, coronada por una cruz y un pino joven sujetado por varios soportes, luchando por crecer en este llano.

De bajada  he tomado una pista que va a parar al Parc de Marianao en Sant Boi, pero me he desviado por un divertido sendero entre el bosque que evita la pista.

1 hora y media de trote por el bosque, en un bonito día con sus nubes amenazantes pero con esos reconfortante claros de sol y buenas vistas hacia Collserola, Barcelona, el valle del Llobregat, La Mola...

viernes, 7 de noviembre de 2014

Pico Monestero

El pico Monestero es vecino del Peguera; de hecho comparten el mismo collado, el de Monestero. Es habitual la ruta para ascender a ambos picos en una sola jornada desde la zona de Espot, Sant Maurici o Vall Fosca. Su ascenso desde el collado de Monestero no presenta demasiadas complicaciones a pesar de que observado desde el collado da otra impresión. Pero una vez empezamos a ascender y tras superar algún paso por el que tenemos que trepar se acaban las dificultades más allá de la fuerte subida.
Temprano por la mañana: Estany Tort, refugio Josep María Blanc, Cresta de l'Avió
Habíamos planeado el ascenso por el collado de la Valleta Seca, así que salimos del refugio Josep María Blanc dirigiéndonos a la presa del Estany Tort para cruzarla por su parte inferior. El camino es agradable, entre ibones que temprano por la mañana parece que tengan un cristal en lugar de agua.
Llevamos un ritmo agradable y llevadero que nos permite ir conversando y observar el entorno. El camino no presenta dificultad técnica alguna y está bien marcado con hitos de piedra que parece no haga mucho que han sido puestos. Pero estamos dejando el Monestero a nuestra derecha, de hecho estamos pasando justo por delante de él, mientras vemos a los sarrios saltar por sus paredes; estamos dejando atrás el collado de la Valleta Seca. Consultamos el mapa y efectivamente hemos dejado el camino que va hacia el collado bastante atrás. Decidimos seguir en lugar de dar marcha atrás ya que el despiste nos ha llevado mucho más allá. El actual nos va a dejar en el collado de Monestero, donde ya estuvimos en la ascensión al Peguera.

Cima del Monestero
En el collado el Monestero nos queda a nuestra derecha (E). El ascenso sólo tiene un par de pasos que nos obligarán a trepar, pero no es ni mucho menos tan técnico ni aéreo como el Peguera, que coronamos el día anterior. Llegamos a una arista y giraremos bruscamente para ascender directos a la cumbre. Ya antes de llegar vemos que hay unas banderolas de oraciones del Tíbet que, a causa del aire, forman un curioso arco, un decorado perfecto para las fotos. Desde la cima las vistas abarcan todo el parque de Aigüestortes y cimas más lejanas hacia el Pirineo Aragonés, como las del macizo de la Maladeta con su glaciar claramente visible; hacia el Pirineo Catalán con el Monteixo y la Pica d'Estats. Parece que el día es incluso más claro que el anterior en el Peguera, ya que el viento hoy ha borrado todo rastro partículas pesadas del aire. La cima ofrece un lugar privilegiado, una silla justo bajo las banderolas tibetanas que parece tallado en la roca expresamente, y que hacia un lado asoma a la impresionante y vertiginosa pared que da al valle, Fangassals de Monestero, con Els Encantats al fondo.

Macizo de la Maladeta al fondo.
El descenso es por la vertiente opuesta a la que hemos ascendido; no adivinamos camino alguno ni hitos que nos indiquen por dónde descender al Coll de la Valleta Seca, así que como lo tenemos a la vista decidimos hacer el recorrido que nos parece mejor para llegar a él. La primera idea era descender por la cara norte hasta Sant Maurici para volver a Espot, pero la fuerte pendiente en plena tartera que vemos desde el collado, los aburridos 4 kilómetros de pista desde Sant Maurici a Espot, y que parece que el camino por el Josep María Blanc y el Estany Tort parece más atractivo, nos hacen decidir dejarlo para otra ocasión y volver al refugio para descender a Espot por donde lo hicimos el día anterior. La verdad es que la elección vale la pena; pasamos por l'Estany Amagat y los Estanys Escondits, bajo un sol espléndido en pleno Noviembre que nos permite hacer tramos del camino en manga corta. El recorrido es tranquilo y silencioso entre lagos y rincones que llaman a quedarse hasta la puesta de sol.

El Encantats y su enforcadura
Cuando llegamos al Estany Tort nos despedimos de este sensacional circo, con las cumbres que hemos coronado al fondo, con el Saburó presidiendo el valle (coronado en una visita anterior por la Vall Fosca con el PECC), la Cresta del Avión a la izquierda, el Muntanyó... y el Estany Tort con el refugio Josep María Blanc (el "refugio pijo") en medio del lago. Es la última postal antes de volver la espalada para descender hacia Espot con la Pica d'Estats y el Monteixo frente a nosotros a lo lejos, entre el bosque de pi negre y con el Estany de Lladres esperándonos para reponer fuerzas con el bocadillo de rigor, los panallets y el vino dulce que nos quedaba.

Dos días espléndidos, recorriendo un valle increíble que bien podría ser una versión del paraíso, con un tiempo excelente y unas vistas sorprendentes. El martes, día de lluvias y ya de vuelta en casa, se me ocurrió mirar en la web del refugio la webcam que da al Estany Tort... y la nieve ya lo cubría todo. Otro paisaje...

Estany de Lladres.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Pico de Peguera

El Pic de Peguera, con sus 2982 metros, es la cima más alta de la pirenaica comarca leridana del Pallars Jussá. Se encuentra en la cabecera de la Vall Fosca hacia el Oste (Torre de Cabdella) y hacia los valles del Monestero y Peguera hacia el Este (Espot).  Preside un circo con montañas próximas a los 3.000 mts ("casitresmiles"), como el Tuc de Saburó y el Pic de Mar. En pleno Parc Nacional d'Aigüestortes y Estany de Sant Maurici es un mirador privilegiado de todo el parque; en días claros, como el que nos tocó, se aprecian las cimas del parque y algunos valles y lagos. Y más allá podremos divisar el macizo de La Maladeta, Posets, Turbón, Cotiella, Besiberris, Ratera, Pica d'Estats, Monteixo... Un sinfín de cimas conocidas, otras que bautizamos por aproximación y otras que requerirían de un experto pirineísta para poner nombre a cada una.

Desde la cima mirando hacia el W. Macizo de la Maladeta con su glaciar a la derecha de la foto
El Peguera es un macizo de bloques de granito que impresiona cuando se ve en la distancia y todavía más cuando nos acercamos a él. La cima, estrecha y expuesta, está en una cresta que recorrerla requiere trepar por grandes bloques de roca y superar pasos expuestos. Y todavía más si
se asciende por el lugar incorrecto y nos pasamos de largo la cima, como nos pasó a nosotros.
Refugio Josep Maria Banc en el Estany Tort

La ruta parte de Espot, donde encontraremos un cartel que indica 3h45m al refugio de Josep Maria Blanc, pero llegamos en poco más de de 2h30m. Ya conocíamos el camino por lo que no nos entretuvimos en hacer fotos a las cascadas, gargantas, árboles, vistas y algún lago que hay en el camino. Llegados al refugio Josep Maria Blanc dejamos el equipaje innecesario y nos dirigimos por el Estany Negre hacia el Collado de Saburó y Monestero. El camino es evidente, bien señalizado. En algunos tramos asciende por fuertes pendientes y en otros llanea junto a los lagos. En un punto determinado el camino se separa y nosotros seguimos el de Coll de Monestero, que divisaremos al cabo de un rato con el claro sendero que llega hasta él en fuerte subida, con el Estany de Peguera y los Estanys Petits de Peguera a sus pies. El collado está a 2.716 metros y al llegar tendremos unas espectaculares vistas hacia la zona de Sant Maurici y Amitges; la vertiente hacia Sant Maurici impresiona por sus verticales paredes que el Peguera y su vecino Monestero dejan caer hacia el valle.

A nuestra izquierda (W) tenemos nuestro objetivo, el Peguera. Su cima está cerca pero la progresión se adivina complicada y técnica aunque divertida. Tras un vistazo a los posibles pasos para alcanzarla ascendemos por el sendero hasta que deja de haber rastro del mismo y seguimos los hitos. Una chimenea parece el paso más evidente para alcanzar la cima, pero otros hitos nos hacen seguir adelante hasta que llegamos a una estrecha canal por la que decidimos ya ascender. Dejamos las mochilas y empezamos a trepar hasta la cima.
Trepando a la cima

La ascensión es expuesta y aérea, con tramos verticales que nos obligan a asegurar bien cada paso que damos. Tras no poco esfuerzo llegamos al final de la trepada y al incorporamos nos damos cuenta que no estamos en la cima, nos la hemos pasado de largo. Para llegar hasta ella progresamos por la cresta entre enormes bloques de granito, trepando de nuevo por pasos expuestos. Cuando llegamos al punto más alto, marcado con un palo y cuatro piedras que lo sostienen y en el que no cabemos los dos de pie, nos dedicamos a contemplar las vistas que nos ofrece este mirador. El día es claro y hace un sol radiante en pleno noviembre, el espectáculo es indescriptible con vistas a 360º. Cimas rojizas y grises de todas las formas y tamaños, sin nieve
todavía excepto el glaciar del Aneto que tenemos frente a nosotros. Pasamos un buen rato situando y conjeturando los picos y valles que vemos, asombrándonos con las formas de unos o la altura de otros; estamos felices tras el esfuerzo que ha valido la pena y el panorama que tenemos ante
nosotros. Además no hace frío y el viento en la cima es escaso por no decir inexistente, inaudito.

Por la cresta hacia la cima
Tras las fotos de rigor iniciamos el descenso, todavía eufóricos y con el nivel de adrenalina por las nubes. Buscamos un lugar más sencillo para descender y vemos que hay unos hitos que llevan a la chimenea que nos pasamos de largo en el ascenso. El descenso es más sencillo, aunque no podemos
Saburó y Monsent de Pallars a
mi espalda.
despistarnos porque hay tramos aéreos y tenemos que destrepar; cualquier tropiezo nos puede llevar a despeñarnos un buen centenar de metros. Tras descender hasta el camino por el que hemos subido tenemos que volver a por las mochilas, así que nos toca remontar unos metros otra vez para recogerlas. Una vez en el collado decidimos que el Monestero mejor lo dejamos para el día siguiente; hemos subido desde Espot y llevamos ya unos 1700 mts de desnivel y unas cuantas horas andando, y el día nos está pidiendo a gritos que nos relajemos junto a un ibón, repongamos fuerzas y nos hagamos una siesta alsol. Así que bajamos hasta el Estany de la Llastra, comemos, brindamos con vino, nos regalamos unos panallets y un trago de vino dulce y nos tumbamos al calor del sol en un paraje inmejorable, en medio del silencioso bullicio de los arroyos, la brisa y alguna chova que pasa volando sobre nosotros.

En la bajada al refugio atajamos tomando el margen izquierdo del Estany de la Llastra; todavía tenemos tiempo de tomar el sol junto al Estany Negre antes de llegar al refugio, donde nos espera una cerveza bien fría, una partida al cinquillo y una cena a base de sopa, butifarra y, para que no falte nada este primero de noviembre, unos panallets y castañas con vino dulce por gentileza de los guardas del refugio Josep Maria Blanc.

Sin duda no será fácil olvidar el Peguera y el resto de la ruta de nuestra memoria.


video

domingo, 28 de septiembre de 2014

Señalización en Collserola



Collserola no deja de sorprender. Siempre hay algún sendero que no hemos recorrido y que descubrimos por casualidad o bien porque otros compañeros nos lo descubren..

Un buen día tomé un sendero que había visto mil veces pero por el que nunca había decidido pasar porque siempre me pilla de regreso a casa. Es un desvío desde otro que lleva de la Creu d'Olorda a la Sargantana (los habituales de la zona sabrán de qué hablo). El sendero es largo y en descenso, una "trialera" divertida con un par de tramos muy técnicos y algunos bastante rápidos: un agradable descubrimiento que decidí volver a explorar de nuevo otro día. Esta segunda vez alargué la ruta hasta encontrar cómo llegar a La Rierada por un camino menos técnico pero igualmente estrecho y espectacular por su vegetación y porque se atraviesa varias veces una riera que llevaba es día mucha agua por las recientes lluvias. Pero a medio camino empecé a sospechar que me había metido donde no debía, estaba pasando por tramos que ya conocía por haber recorrido andando y, una sola vez, también en bici.

Efectivamente, a la salida di con "la siberia" y el puente que atraviesa la riera y el magnífico cartel que indica que está prohibido el paso de bicicletas y motos por ser una zona de protección especial. Si queremos abordar el camino por ese lado estamos avisados de la prohibición, pero cualquiera de los otros accesos, al menos los que conozco, no tienen ni el más mínimo indicio de la prohibición. Así que confiando en que no tendremos problema alguno nos podemos encontrar por casualidad con un forestal que decida que tenemos que pagar la  multa correspondiente. Desde luego podemos igualmente ganarnos una multa por ser un sendero de menos de 3 metros... pero debe quedar constancia de la deficiente señalización del parque.

De la misma manera que encontramos numerosas señales indicadoras para llevarnos a un lugar pero que al cabo de unos metros podemos fácilmente perder por venir un cruce sin señalizar ni marca de pintura. Deberes pendientes para los responsables del parque,


viernes, 19 de septiembre de 2014

Madeira

Madeira es un archipiélago portugués que se encuentra en el Atlántico, al norte de las Islas Canarias, a unos 400 kms de ellas. Tiene dos islas habitadas, Madeira y Porto Santo, y una serie de islas de menor tamaño que no están habitadas. Todas ellas son de origen volcánico, su clima es benévolo, es rica en flora y fauna endémica, tiene bellos parajes naturales que son patrimonio de la humanidad, su principal fuente de ingresos es el turismo y sus habitantes unos expertos ingenieros de túneles, canales y escaleras.

Pico Ariero cubierto por las nubes, ascendiendo al Pico Grande
Túneles para que sus carreteras puedan salvar los innumerables accidentes geográficos; canales o "levadas", que así les llaman, para transportar agua desde los diferentes barrancos, bosques y cascadas de la isla; y escaleras para superar cualquier desnivel y hecho de cualquier material: piedra, roca, madera o tierra en cualquier sendero de montaña.

Formaciones volcánicas
Su impresionante macizo central, donde se encuentran los picos más altos, es espectacular visto desde diversos puntos. Se hunde en el mar en la Punta de Sao Lourenço, un estrecho cabo con rincones en los que sólo falta encontrarse varado el barco pirata de rigor.

El senderismo es uno de los atractivos turísticos de la isla. Y sus "levadas" los principales caminos para recorrer. Algunas se encuentran en lugares que hacen preguntarse cómo pudieron construir a partir del siglo XVI esos canales en paredes completamente verticales, horadando túneles y en lugares que a simple vista parecen inaccesibles antes de construir los canales. Otros se encuentran en sitios mucho más amables, pero en cualquier caso la red de "levadas" recorre toda la isla desde las zonas más húmedas a las menos, siempre en ligero desnivel para que el agua fluya.

Playa de rocas en la costa norte
Recorrer las levadas es un placer; su vegetación es exuberante y no presentan dificultad alguna. El problema es que una semana de senderismo a base de recorrer "levadas" puede resultar aburrido. Por eso alcanzar sus picos más altos se convierte en la alternativa más atractiva. El Pico Ruivo, el Pico Grande y la ruta del Pico Arieiro al Ruivo son las rutas deambiente más montañero que podemos encontrar. El camino del Pico Ruivo desde Encumeada es un auténtico festival de escalones y continuos ascensos y descensos, de 22 kms ida y vuelta, con vistas al volcánico macizo entre el Pico Ruivo y el Arieiro y su sendero atravesado por túneles entre sus canales y farallones.

La ruta del Arieiro, al que se llega en coche, hasta el Ruivo, con un sendero por ambos lados del macizo que permite ir y volver por vertientes diferentes, es extraordinaria por sus canales y verticales paredes, túneles y escaleras para superar los obstáculos. El GPS pierde la señal continuamente y el track resultante es un enjambre de líneas sin sentido. A tener en cuenta la presencia infinita de escaleras y, a partir de cierta hora, la de grupos de turistas que contratan la ruta con guía en alguna de las compañías de la isla.

Desde el Pico Grande
Y por último el Pico Grande, uno de los menos conocidos de la isla y poco habitual en las guías turísticas. Desde su cima otra vez tendremos vistas al macizo central, desde otro ángulo, con el Aireiro y el Ruivo si las nubes lo permiten; y la capital Funchal hacia el sur.

Más modesta en altura y alejada del macizo que hemos recorrido se encuentra la Ponta de Sao Lourenço, donde la isla se hunde en el Atlántico y emerge de nuevo a pocos kilómetros para formar las islas e islotes que acaban dando forma al archipiélago de Madeira.

La ciudad de Funchal no ofrece mayores atractivos que su casco histórico. Parece el lugar ideal para la luna de miel y el viaje familiar, pero si buscamos otros atractivos además de los paseos por la ciudad no los encontraremos. Hay otros rincones más accesibles, localizables en cualquier guía turística y no menos interesantes... pero esa es otra historia.

La isla desde la Ponta de Sao Lourenço





lunes, 30 de junio de 2014

Periódico de montaña



Diario Mistral



Interesante periódico de montaña con apartados de opinión, blog, noticias, radio... Un interesante descubrimiento, ameno, divulgativo y con el espíritu de la montaña.


domingo, 25 de mayo de 2014

"Montanbai", es lo que hay...

Llego al punto de reunión y veo que el grupo esta vez va a ser muy reducido: Sebastián, José y yo. Unos con la Copa Catalana, otros con las mesas electorales de este domingo de elecciones europeas, otros que se han pasado definitivamente a la carretera... y no se si alguno habrá amanecido celebrando la décima, que poco faltó para que fuera la primera.

Nos vamos hacia el Puig Vicenç, modesta cima de 467 mts en la comarca del Baix Llobregat entre Torrelles de Llobregat, Vallirana y Cervelló, formando parte de las Muntanyes de l'Ordal. Rodamos a buen ritmo, con decisión por las pistas que atraviesan los cerezos en Sant Climent i Torrelles, cargados de frutos en esta época del año.

José tiene problemas con el freno trasero, hace un ruido extraño. Las pastillas son nuevas, puede que sea ese el motivo. Hemos parado a echar un vistazo pero no vemos nada raro. En una bajada que hacemos en paralelo veo que cuando frena la pinza "tiembla", se desplaza hacia adelante y hacia atrás.

- ¡José! Para que llevas la pinza suelta, vamos a apretarla.

Me pongo a toquetear la pinza pero no, está bien fijada. ¿La rueda está medio suelta? Tampoco. Al final vemos el problema.

- Tío, tienes el tirante trasero roto a la altura de la pinza.

Estado del tirante a la llegada.
José se queda petrificado. El mismo problema que tuvo hace un par de años. Su flamante Trek doble ha roto otra vez el tirante por el mismo sitio, ya es el segundo. Y eso que éste basculante, según el proveedor, está reforzado en ese punto porque Trek ya detectó el problema.

Obviamente decidimos volver con él, así que damos media vuelta. - Es el montanbai, es lo que hay... - comenta alguno de ellos.

La pierna herida.
En una bajada con el suelo inestable que hacemos despacio, ya que es mejor que José no use el freno trasero, se nos va a un lado, el que tiene más piedras sueltas y de tamaño considerable. La rueda delantera pierde agarre y se va al suelo. Sebastián y yo paramos al cabo de unos metros, con tanta bajada necesitamos cierta distancia para detenernos. Dejamos las bicis y vamos corriendo a buscar a José que se ha quedado en el suelo con la bici encima. Al cabo de unos segundos oímos un "estoy bien estoy bien", pero de entrada nos hemos asustado porque ni se movía. Un poco de agua en las rascadas que se ha hecho por toda la pierna y reempredemos la marcha; él dolorido por las heridas de una pierna y los golpes en la otra. Aún así nos han salido 40 kms. Salida frustrada, curiosamente la misma ruta en la que sufrimos un pinchazo y yo rompí la cadena en una salida anterior. Cuando me despido de ellos en Cornellá decido subir por Collserola antes de ir a casa, y el cuenta kilómetros me ha marcado 65 kms cuando he llegado.

Montanbai, es lo que hay...


sábado, 24 de mayo de 2014

lunes, 19 de mayo de 2014

Roca Colom y Pic de la Dona

Las cumbres de Roca Colom y Pic de la Dona se encuentran en el Parc Natural de les capçeleres del Ter i del Freser. Roca Colom es una cima de 2.507 mts de altitud que culmina el bonito y escondido Circ de Concròs. Desde su punto más alto ofrece vistas al cercano macizo del Canigó, el circo de Ulldeter con el Bastiments y el Gra de Fajol presidiéndolo y antes el Pic de la Dona, una mole de 2.702 mts que nos espera haca el Oeste.

Sobre el Circ de Concròs
Partimos de la estación de esquí de Vallter 2000 para remontar el sendero que lleva a la Portella de Mentet. Nos desviamos por un camino bien visible hacia el E que nos dejará en la Coma Ermada, la cual cruzaremos hasta llegar a los límites del circo de Concròs y ascender al Roca Colom. Las llanuras que culminan estas montañas parecen inacabables, surcadas de caminos que claramente veremos donde conducen. Con nieve, o con algo de nieve, el paisaje es mucho más interesante. Recuerdan, por lo menos a mí, las llanuras de lugares como Siberia y los Andes... lugares que por ahora sólo he visitado en fotos.

Bastiments i Gra de Fajol desde Roca Colom
Una vez coronado Roca Colom nos dirigimos al Pic de la Dona, recordando que la primera vez lo ascendimos con raquetas. Todo el camino de vuelta lo hacemos con el pico frente a nosotros y disfrutando de las espectaculares vistas que ofrece el circo de Ulldeter con la nieve cubriendo el Coll de la Marrana y gran parte de Bastiments, así como en el Pic de la Dona y por supuesto toda la cara norte de las montañas. A los pies del Pic de la Dona parece que nos espera una ascensión pesada y difícil, impone estar bajo esta redondeada mole. Pero sin pensarlo demasiado nos ponemos en marcha, y casi sin darnos cuenta nos plantamos en la cima. Después de las fotos de rigor iniciamos el descenso a toda prisa porque el viento y la niebla que está cubriendo la cima no hace en absoluto agradable la estancia. Además nos hemos quedado sin vistas, así que no tiene sentido seguir allí por más tiempo. Un día tendré que contar las veces que hemos salido por piernas de las cimas de las montañas de Nuria por culpa de un cambio brusco del tiempo o por el viento que corta como si viniera con cuchillas de hielo, multiplicando la sensación de frío.



Ruta sencilla, sin demasiado desnivel y que carece de dificultad técnica. En días claros podremos ver incluso el mar desde el Roca Colom o el cercano Costabona.


Por los alrededores de Martorell

Apetece visitar nuevos rincones, tomarse las rutas con calma, sin estar pendiente del reloj, observar las vistas reconocibles y reconocidas desde otros ángulos. Y sin  tener que cargar la bici en el coche ni hacer un buen puñado de kilómetros.

Con esa intención, y sin que sirva de precedente con la pequeña mochila a la espalda y un menudo bocadillo además del plátano de rigor, me dirijo al río Llobregat para remontarlo hasta Castellbisbal. Afronto la trialera imposible de la iglesia, mitad a pie porque el desnivel y los obstáculos me impiden hacerla entera montado sobre la bici: corta pero difícil. Cruzo el pueblo para salir a la carretera de Terrassa y tomar unas pistas que me conducirán hasta la apacible localidad de Ullastrell.

Robledal
Hasta ese punto el recorrido ha sido tranquilo, por pistas, sin mayores complicaciones que la corta trialera de Castellbisbal y las nubes de mosquitos que atravieso a toda velocidad por el camino del río. A partir de Ullastrell se complica un poco, sólo un poco. Sigo sin encontrarme con grandes desniveles que superar y el recorrido no tiene mayor dificultad, pero ahora sí descenderé por un pista con fuerte pendiente y el firme pedregoso, ascenderé un bonito sendero y llegaré a la Riera del Morral del Molí, no sin antes encontrar una zona umbría con unos espectaculares robles que invitan a descansar bajo su sombra.

La Riera del Morral del Molí es realmente divertida. El camino la cruza constantemente y avanzo en algunos tramos por el mismo lecho pedregoso o directamente por el curso del agua. Me encuentro con espléndidos rincones que el paso del río ha modelado después de muchos años, con la rojiza roca formando curiosos perfiles.
En la Riera del Morral del Molí
Aparezco frente a Martorell y me dispongo a descender hacia Esplugues. Al cabo de unos metros me encuentro de frente con el Pont del Diable. Ese monumento rodeado de casas, carreteras, vías de tren, autopistas, autovías, polígonos industriales... Encantador. Nunca había tenido la oportunidad de verlo de cerca. Enorme puente de origen romano, con restos de arco de triunfo incluido, ha sufrido diversas reconstrucciones a lo largo de los siglos, siendo la última de 1963. Atravesarlo y observar el entorno desde su gran altura vale la pena... y luego descenderlo con la bici.
Pont del Diable, Martorell
La vuelta a Esplugues sin mayor contratiempo por el poco encantador camino de río, por usar un adjetivo generoso. Sólo el viento que durante los más de 20kms me estuvo atizando de frente.

martes, 13 de mayo de 2014

Blitz The Ambassador

El BMX y el rap/funky/afrobit juntos en un video clip.



Radio 3 emitió el pasado domingo el festival Womad y el concierto de Blitz the Ambassador fue espectacular. La simbiosis perfecta entre el funk más visceral de James Brown, el rap y el afrobit de Fela Kuti con la energía de este rapero de Ghana. Y con banda de vientos, bajo, batería y un excepcional guitarrista. Un músico a tener en cuenta.


Bicicleta eléctrica de BMW.



BMW presenta su bici eléctrica. Más interesante que el artículo, que parece una traducción literal del texto de la oficina de prensa de BMW, son los comentarios de los lectores. Especialmente el del ingeniero español  indignado que ha diseñado el motor y que ha tenido que emigrar a Alemania porque en España no ha podido desarrollar sus conocimientos.


En un país como éste abocado el turismo, al juego y al "low cost" mal lo tienen los cerebros locales.